Cómo proteger tu marca al colaborar con un influencer, contratos clave para pymes y personas autónomas

Las colaboraciones con influencers se han convertido en una herramienta habitual de marketing para pymes y proyectos emprendedores ya que permiten llegar a nuevos públicos, mejorar la visibilidad y reforzar la marca. Pero para que esta estrategia sea segura, es imprescindible proteger legalmente la identidad y los activos de la empresa desde el inicio.

Tipos de colaboración más habituales

Antes de firmar ningún acuerdo, es importante definir el tipo de relación que se va a establecer:

  • Colaboración puntual. Se trata de una acción concreta o de una campaña de corta duración, como una publicación o un conjunto limitado de contenidos promocionales. Es la fórmula más habitual para lanzamientos de producto o campañas estacionales.
  • Embajador/a de marca. Relación a medio o largo plazo en la que el creador representa los valores de la empresa. En estos casos es recomendable incluir cláusulas de exclusividad para evitar colaboraciones con marcas competidoras.
  • Campañas por comisión o afiliación. El influencer promueve productos mediante enlaces o códigos personalizados y recibe una comisión por cada venta generada.
  • Co-branding. Marca y creador desarrollan un producto o colección conjunta. En este modelo es especialmente importante definir la titularidad de la marca, los derechos de uso y la explotación comercial.

El contrato como principal herramienta de protección

Todas las colaboraciones deben formalizarse mediante un contrato de prestación de servicios publicitarios. Este documento es clave para evitar conflictos y proteger la marca.
Los puntos básicos que debe incluir son:

  • Uso de la marca y de la imagen corporativa: especificar cómo, dónde y durante cuánto tiempo podrá emplearse el nombre, logotipo o identidad visual de la empresa.
  • Derechos sobre el contenido creado: indicar si la marca podrá reutilizar vídeos, imágenes o publicaciones en campañas propias, web o redes sociales.
  • Cláusula de exclusividad: evitar que el creador colabore con empresas competidoras durante la campaña o en un período determinado.
  • Confidencialidad (NDA): proteger información sensible como estrategias, lanzamientos o datos comerciales.
  • Cláusula reputacional: permitir rescindir el contrato si alguna de las partes daña la imagen de la otra.
  • Condiciones económicas y plazos: dejar clara la compensación, forma de pago y calendario de entregas.

Además, tener la marca registrada es una de las mejores herramientas de protección. Facilita la defensa frente a usos no autorizados y aporta seguridad jurídica cuando se realizan colaboraciones, especialmente en proyectos de co-branding, lanzamiento de productos conjuntos o campañas a largo plazo.
Además, muchas empresas exigen a los creadores certificados de registro de su marca personal o nombre comercial para evitar conflictos legales futuros.

Las colaboraciones con influencers pueden generar un gran retorno, pero solo si se gestionan de forma profesional. Definir bien el tipo de acuerdo, formalizar contratos claros y proteger la marca desde el inicio permite a las pymes, personas autónomas y emprendedoras crecer con seguridad, reforzar su reputación y consolidar su identidad en el mercado.

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