El día a día de administraciones, autónomos y pymes no es ajeno a la transformación digital, y se están implementando cambios que suponen nuevas formas de gestión empresarial, una de las más comentadas es la factura electrónica.
Con este nuevo sistema que entra en vigor a partir del 1 de enero de 2026, la emisión de facturas cambiará, no solo en cómo se emiten, sino también para garantizar que cumplen con los requisitos legales, tecnológicos y de custodia que impone la normativa. En este escenario, sistemas como la facturación electrónica y, especialmente, el sistema Verifactu adquieren especial relevancia para pymes y autónomos.
La digitalización ya no es solo un reto tecnológico, es un reto de personas. Y el talento digital, la capacidad de los equipos para adaptarse, aprender y aprovechar las nuevas herramientas, se convierte en una de las claves para garantizar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas gallegas.
La implementación de la factura electrónica obligatoria y de los nuevos sistemas de facturación segura obliga a las pymes a revisar sus procesos internos, pero también ofrece una oportunidad valiosa para modernizar las competencias de su personal.
Cada cambio normativo es también una ocasión para formar, innovar y avanzar. Adoptar nuevas herramientas digitales puede ser el detonante para que las empresas impulsen programas de capacitación interna, mejoren la coordinación entre departamentos y fomenten una cultura de mejora continua.
El talento digital permite un nuevo modelo de trabajo: equipos conectados y mejor preparados
Desarrollar el talento digital no significa llenar la oficina de tecnología, sino formar a las personas para usarla con confianza y criterio. Esto implica fomentar habilidades como el manejo seguro de datos y plataformas electrónicas, la capacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos o la colaboración digital, que permite trabajar con mayor eficiencia y menos papel.
La factura electrónica, por ejemplo, no es solo un trámite obligatorio, es una herramienta que ahorra tiempo, elimina errores y fomenta la transparencia, liberando a las personas de tareas repetitivas y permitiendo que se centren en acciones de mayor valor añadido.
El salto hacia la facturación digital también redefine la organización interna de las pymes. Los departamentos administrativos dejan de trabajar aislados y comienzan a colaborar con áreas de tecnología, dirección y finanzas, compartiendo datos en tiempo real y mejorando la toma de decisiones.
Este nuevo modelo requiere liderazgos más horizontales, comunicación clara y un compromiso decidido con la formación. Las empresas que acompañan la transformación tecnológica con una transformación humana logran equipos más implicados, eficientes y motivados.
¿Cómo puedo impulsar el talento digital en mi empresa?
Para avanzar en esta cuestión y que la digitalización llegue a todas las personas del equipo, los primeros pasos son:
- Detectar las competencias digitales actuales del equipo y definir necesidades de mejora.
- Ofrecer formación práctica y continua, adaptada a la realidad de la empresa —no cursos teóricos, sino entrenamiento en herramientas reales.
- Crear espacios para compartir conocimiento interno, donde quien domine una herramienta pueda ayudar al resto.
- Reconocer y valorar el aprendizaje, integrando los avances digitales en los objetivos y reconocimientos de la empresa.
La digitalización de las pymes no depende solo del software, sino de las personas que lo hacen funcionar.
La implementación de la factura electrónica es un ejemplo claro: un cambio técnico que impulsa un cambio humano.
Las empresas que invierten en talento digital no solo se adaptan mejor a las nuevas normativas, sino que se convierten en organizaciones más ágiles, innovadoras y preparadas para el futuro.
Si necesitas más información o asesoramiento, ponte en contacto con la Oficina Económica de Galicia.