¿De qué formas de financiación dispongo sin tener que recurrir a préstamos o créditos?

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Además de las formas más conocidas de préstamos, créditos y líneas de crédito, existen otros métodos para obtener financiación para nuestra empresa. Por un lado, están las formas de financiación interna, es decir, con los recursos generados por la propia empresa. Entre estos destacan los fondos de amortización, que consisten en la acumulación de capital para hacer frente a la pérdida de valor de un bien con el paso del tiempo (por ejemplo, si compramos una máquina con una vida útil de diez años, que ha costado 20.000 euros y esperamos vender por 2.000 al finalizar su uso, iremos acumulando 1.800 euros anuales en un fondo para compensar su pérdida de valor); y los fondos de reserva, que son aquellos procedentes de beneficios no distribuidos. La ley exige mantener unas reservas mínimas, pero estas pueden ampliarse estatutariamente o si así lo deciden los socios.

Otras formas de financiación externa, distintas del préstamo y del crédito, incluyen el leasing o arrendamiento financiero, que permite adquirir bienes de capital sin necesidad de hacer grandes desembolsos iniciales ni comprometerse al pago de un crédito; los descuentos, en los que una entidad financiera nos adelanta el importe de pagarés pendientes descontando una comisión; o el factoring, que consiste en la cesión de facturas no cobradas.

En los últimos años, han surgido nuevas formas de financiación como el crowdfunding o micromecenazgo, que combina publicidad y financiación sin generar endeudamiento; o los business angels, una especie de mentores empresariales que, además de aportar financiación, se involucran en el proyecto ofreciendo su experiencia, conocimientos, tiempo, etc.

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