La movilidad al trabajo se está incorporando progresivamente como un ámbito más de la gestión empresarial. La aplicación de la Ley de Movilidad Sostenible, con horizonte en 2027, supone un cambio de enfoque ya que los desplazamientos de las personas trabajadoras pasan a formar parte de la planificación interna de las organizaciones.
En este contexto, las pymes gallegas tienen la oportunidad de anticiparse e integrar la movilidad sostenible como una herramienta de eficiencia, competitividad y sostenibilidad.
Estas son cinco claves para abordarlo con criterio:
1. Diagnóstico inicial de la movilidad laboral
El punto de partida debe ser un análisis estructurado de los desplazamientos al centro de trabajo.
Es recomendable recopilar información sobre:
- Medios de transporte utilizados por la plantilla
- Tiempos medios de desplazamiento
- Costes asociados
- Infraestructuras disponibles en el entorno
Este diagnóstico permite identificar patrones de movilidad y detectar oportunidades de mejora, constituyendo la base para cualquier actuación posterior.
2. Definición de medidas adaptadas a la realidad de la empresa
La planificación debe ser proporcional al tamaño y actividad de la organización. No se trata de replicar modelos complejos, sino de aplicar soluciones viables y medibles.
Entre las medidas más habituales destacan:
- Incentivos al uso del transporte público
- Sistemas de coche compartido
- Flexibilización horaria para optimizar desplazamientos
- Implantación de modelos híbridos o teletrabajo
- Mejora de las condiciones para movilidad alternativa (bicicleta, etc.)
El objetivo es reducir la dependencia del vehículo individual y optimizar los flujos de movilidad.
3. Integración con la gestión de personas y prevención de riesgos
La movilidad laboral tiene una conexión directa con ámbitos clave de la empresa:
- Bienestar y clima laboral
- Conciliación y organización del tiempo de trabajo
- Prevención de riesgos laborales, especialmente en relación con los accidentes “in itinere”
Incorporar la movilidad a la estrategia de recursos humanos permite mejorar la experiencia de la persona trabajadora y reducir riesgos asociados a los desplazamientos.
4. Medición y seguimiento mediante indicadores
Para garantizar la eficacia de las medidas, es necesario establecer indicadores que permitan evaluar el impacto.
Algunos ítems medibles recomendables son:
- Tasa de uso de transporte sostenible
- Reducción de tiempos medios de desplazamiento
- Índices de absentismo relacionados con la movilidad
- Nivel de satisfacción de la plantilla
- Estimación de la reducción de emisiones
El seguimiento periódico de estos indicadores facilita la toma de decisiones basada en datos y la mejora continua.
5. Alineamiento con la estrategia de sostenibilidad y cumplimiento normativo
La movilidad sostenible debe integrarse dentro de una visión global de la empresa, en conexión con:
- Estrategias ESG (ambientales, sociales y de gobernanza)
- Políticas de responsabilidad social corporativa
- Planificación operativa y organizativa
Además, anticiparse a contar con planes de movilidad permite implantar estas medidas de forma progresiva, evitando adaptaciones forzadas y mejorando la capacidad de respuesta de la organización.
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