Comunicación, una asignatura para septiembre

Hay una costumbre muy nuestra que no falla. En el ciclo empresarial hay dos momentos clave en los que se toman decisiones. Uno de ellos es septiembre. Y el otro, enero, con el comienzo del nuevo año.

Me centro en el primero, que es en el que estamos. Después del verano todo vuelve a ponerse en marcha. Volvemos a la oficina. De repente, la bandeja de entrada vuelve a llenarse de correos, vuelven las llamadas de clientes. Se reactivan proyectos y la agenda se llena de reuniones, asistencia a ferias, publicaciones, campañas… Es la «vuelta al cole» de las empresas.

Pero, como ocurre con los estudiantes, no todas llegan bien preparadas al nuevo curso. Hay algunas que empiezan septiembre con todo muy claro. Aprovecharon el verano para pensar. Saben qué quieren conseguir en los próximos meses y cuáles serán los siguientes pasos. Otras, sin embargo, vuelven igual que se fueron en julio. Con todo al límite y sin planificación alguna, dejando que el día a día marque el ritmo.

Si no tuviste tiempo de pensar en verano, antes de que todo vuelva a moverse a velocidad de vértigo, toca parar unas horas. Y mirar la empresa con cierta perspectiva para detectar qué mejorar y cómo trabajar mejor. Por ejemplo, preparar presupuestos para el cierre del año, organizar el calendario y fijar objetivos comerciales ya adaptados a los resultados de los meses anteriores. Todo eso es importante. Pero quiero centrarme en otro aspecto que muchas veces queda para más adelante y que, sin embargo, creo que debe estar presente en todo lo que hacemos: la comunicación.

Y cuando hablo de comunicación no me refiero solo a las redes sociales, a las campañas de publicidad o a la nota de prensa. Una empresa comunica en todo lo que hace. Desde su página web hasta cómo se responde un correo electrónico. En cómo se envía un presupuesto, o cómo se atiende una llamada o se recibe a un cliente… Todo esto transmite una imagen. Es decir, comunica, cuenta quiénes somos, aunque no nos demos cuenta.

A veces pensamos que la comunicación depende únicamente de la persona que lleva el marketing. Pero no es así. Todos los departamentos comunican. También administración. También recepción. También quien coge el teléfono o quien entrega un pedido. Por eso merece la pena revisar todo esto y pensar si la imagen que estamos dando es la correcta.

Una buena forma de empezar es respondiendo a preguntas sencillas.

  • ¿Nuestra web sigue siendo una buena carta de presentación o está desactualizada?
  • Si usamos redes sociales, ¿transmiten la calidad y la realidad de nuestro trabajo?
  • ¿La experiencia que vive un cliente coincide con la imagen que intentamos proyectar?

Son preguntas muy sencillas, pero responderlas ayuda mucho a entender nuestro modelo de negocio. La rutina tiene un efecto curioso. Nos acostumbramos tanto a ver las mismas cosas todos los días que dejamos de detectar pequeños detalles que un cliente percibe en apenas unos segundos. Parar y mirar desde fuera de vez en cuando es, por tanto, necesario.

Una web desactualizada. Un dossier comercial antiguo. Fotos de hace diez años. Información poco precisa. Correos que se quedan en la cola sin respuesta. Redes sociales dormidas o abandonadas. Cosas poco importantes por separado, pero que juntas acaban influyendo en la imagen.

Pues sí. Septiembre es un buen momento para hacer esa pequeña revisión. Pero con calma. Seguro que no hará falta cambiarlo todo. A veces basta con actualizar algunos contenidos, ordenar prioridades, objetivos, revisar canales de comunicación…

Cada negocio tiene sus propios retos. Algunas empresas necesitan vender más. Otras buscan nuevos mercados, atraer talento o fidelizar clientes. Sea cual sea el objetivo, la comunicación es una vía para conseguirlo.

Porque comunicar no consiste solo en contar lo que hacemos. Consiste en lograr que los demás entiendan quiénes somos, cómo trabajamos y qué nos diferencia del resto.

Septiembre y la vuelta al cole pueden ayudar, por tanto, a levantar la mirada, revisar la imagen que estamos proyectando y alinear objetivos. Sin olvidar que las empresas no dejan de comunicar nunca. La diferencia está en decidir si queremos controlar la imagen que proyectamos o dejar que otros la construyan por nosotros.

Disponer de apoyo personalizado, como el que ofrece la Oficina Económica de Galicia, puede ser clave para una implementación exitosa. Solicita asesoramiento especializado gratuito y aprovecha los recursos disponibles para impulsar tu negocio.