¿Y si el mejor momento para mejorar tu empresa fuera ahora?
¿Te suena la expresión «hacer el agosto»? La utilizamos para hablar de los negocios que concentran en pocas semanas una buena parte de sus ingresos. Pero, en realidad, no todas las empresas «hacen el agosto»… en agosto.
Cada sector tiene su propio calendario.
Mientras muchas empresas aprovechan el verano para bajar el ritmo, otras están viviendo sus meses de mayor actividad. Es el caso, por ejemplo, de las que trabajan en el sector turístico. Hoteles, restaurantes, guías, agencias de viajes, empresas de actividades, bodegas, pequeños comercios, artesanos… están ya en plena temporada. Y bastante tienen con atender a sus clientes.
Su «agosto» es ahora. Es el momento de darlo todo. Ya habrá tiempo para parar, hacer balance y preparar la siguiente campaña entre noviembre y febrero, cuando la actividad disminuya y el día a día conceda un merecido respiro.
Para muchas otras pymes sucede justo lo contrario. El verano es el momento de pisar el freno. De levantar la vista del día a día, analizar cómo ha ido el año hasta ahora. Y aprovechar el «cerrado por vacaciones» para ponerse las pilas de cara a la siguiente temporada. Es precisamente ahora cuando muchos equipos disponen de algo muy valioso: tiempo para pensar.
Baja la presión del teléfono. Disminuyen los correos electrónicos y las reuniones. Algunos proyectos quedan en pausa y aparecen pequeños huecos en la agenda que durante el resto del año parecen imposibles. Merece la pena aprovecharlos. No para trabajar más, sino para trabajar mejor. Y prepararse para septiembre, que para muchas empresas es el verdadero comienzo del año. Es la «vuelta al cole» de los negocios. Vuelven los clientes, se activan proyectos, arrancan campañas y aparecen nuevas oportunidades. Conviene llegar preparados.
El verano es, por tanto, el momento de poner la empresa a punto. Igual que revisamos un coche antes de hacer un viaje largo, merece la pena dedicar un tiempo a revisar la maquinaria del negocio antes de que regrese la velocidad de crucero. Y sin olvidar un detalle importante: septiembre tiene una mala costumbre, llega antes de lo que nos gustaría.
Por eso hay que aprovechar ese tiempo «libre» que vale oro. Es el momento de sentarse y pensar con calma. De abordar todas esas pequeñas tareas que siempre dejamos para más adelante porque nunca parecen urgentes. Y de aprovechar esas horas valiosas que tanto escasean durante el resto del año.
Yo misma intento reservar unos días en verano para hacer exactamente eso. Para organizarme y afrontar mi trabajo de otra manera. Revisar cuentas y proyectos, pensar qué merece la pena mantener y qué no, planificar la nueva temporada, ponerme al día en algunos temas. O, simplemente, frenar para ordenar ideas.
¿Cuáles son esas tareas que pocas empresas afrontan cuando están en plena temporada? Comparto algunos ejemplos sacados de mi experiencia como consultora.
- Mejorar la web. Adaptarla para que refleje quiénes somos de verdad. Comprobar si los textos tienen sentido, renovar fotografías, revisar la usabilidad o revisar el SEO y el GEO para que los potenciales clientes nos encuentren.
- Revisar las redes sociales. Analizar qué publicaciones funcionaron, cuáles pasaron desapercibidas. Y, sobre todo, preguntarnos si estamos comunicando aquello que le interesa a nuestra audiencia.
- Repasar las estadísticas y analizar datos. Es un buen momento para entrar en GA4, revisar las métricas y analizar el comportamiento de nuestras redes sociales. ¿De dónde llegan los clientes? ¿Qué contenidos despiertan más interés? ¿En qué punto abandonan la página? Utilicemos información real para tomar decisiones.
- Poner orden en la base de datos. Eliminar contactos duplicados, clientes con los que hace años que no hablamos, correos sin clasificar o información que podría ayudarnos a trabajar mejor y que, sencillamente, nunca se hace. Y es vital.
- Actualizar el material comercial. El verano también puede ser un buen momento para actualizar ese dossier comercial que siempre acabamos enviando con prisas. Para revisar una presentación corporativa y/o analizar el modelo de negocio con algo más de perspectiva. Porque una empresa cambia. Los clientes cambian. El mercado cambia. Y la comunicación también.
- ¿Y qué tal si aprovechamos para formarnos y ponernos las pilas con la Inteligencia Artificial? En los últimos meses he escuchado de todo. Profesionales que me dicen: «Eso no va conmigo». Frente a otros convencidos de que «la IA lo hace todo». En mi opinión, ni una cosa ni la otra.
Bien utilizada, la IA puede ahorrar mucho tiempo. Ayuda a investigar, ordenar información, preparar propuestas, redactar un primer borrador, resumir documentos o generar ideas. Pero el criterio, la experiencia y las decisiones siguen siendo responsabilidad de las personas. ¿Probamos?
En resumen, el verano es un buen momento para mirar tu empresa desde otra perspectiva. Ver lo que la rutina nos impide ver, ordenar prioridades y definir un plan de trabajo realista. ¡Pero ojo! Septiembre va a llegar rápido, hagamos o no los deberes. La diferencia estará en cómo vamos a llegar a ese momento.
Porque las empresas que parecen reaccionar más rápido no improvisan. Simplemente aprovechan los meses de menor actividad para pensar y tomar decisiones que marquen el rumbo de la nueva temporada.
Al fin y al cabo, como decía al principio, cada proyecto tiene su propio «agosto». Pero todas las empresas necesitan, tarde o temprano, detenerse un momento, levantar la vista y decidir hacia dónde quieren seguir creciendo. ¿Te ayudamos en ese proceso?
No lo dudes y solicita asesoramiento especializado gratuito de la mano de la Oficina Económica de Galicia e impulsa tu empresa.